lunes, 28 de marzo de 2011
sábado, 27 de noviembre de 2010
La Rama - (V) Anticrónica de la Señorita Filiberta Cascajo - Anticrónicas de una Rama
Queridos y sufridos amigos,
Os dejo la última anticrónica de la saga que escribo en el portal La Rama.
Son malos tiempos para la lírica que profetizaba en su día el grupo de la movida "Golpes Bajos". Pero como le he dicho a Lisebe en su blog, siempre abrá un hueco en el universo del internet para escribir un verso o incluso una parida como esta.
Espero que os guste.
Un abrazo
La Rama - (V) Anticrónica de la Señorita Filiberta Cascajo - Anticrónicas de una Rama
Os dejo la última anticrónica de la saga que escribo en el portal La Rama.
Son malos tiempos para la lírica que profetizaba en su día el grupo de la movida "Golpes Bajos". Pero como le he dicho a Lisebe en su blog, siempre abrá un hueco en el universo del internet para escribir un verso o incluso una parida como esta.
Espero que os guste.
Un abrazo
La Rama - (V) Anticrónica de la Señorita Filiberta Cascajo - Anticrónicas de una Rama
miércoles, 10 de noviembre de 2010
La Reina de la Cueva
Queridos y sufridos amigos,
Hacía ya casi un año que no meneaba mis plumas por este universo y he decidido parafrasear aquello del "Decíamos ayer" de Fray Luís de León con este poema que grabé en el portal de la Rama hace unos días con la inestimable ayuda de mi hermana Montse.
Espero que os guste. Deciros que sigo visitando, en silencio y con devoción, muchas de vuestras entradas.
Un abrazo
La Rama - LA REINA DE LA CUEVA - El arcón de la poesía.
Hacía ya casi un año que no meneaba mis plumas por este universo y he decidido parafrasear aquello del "Decíamos ayer" de Fray Luís de León con este poema que grabé en el portal de la Rama hace unos días con la inestimable ayuda de mi hermana Montse.
Espero que os guste. Deciros que sigo visitando, en silencio y con devoción, muchas de vuestras entradas.
Un abrazo
La Rama - LA REINA DE LA CUEVA - El arcón de la poesía.
domingo, 22 de noviembre de 2009
No cae ni una gota
Queridos y sufridos amigos, solo unas letras para deciros que por estos árboles de "la mediterránea" no cae ni una puñetera gota de agua. Deciros que nuestros campos tienen sed y nuestras ciudades, tan imbéciles como siempre, ni chicha ni limoná... es decir, que les trae al pairo el hecho de mirar al cielo para observar la evolución de la vida. En las ciudades, como siempre, se piensa más en la próxima visita al proctólogo o, en su defecto, al hipercons, que relativizar y sosegarse un poco en el tacto rectal de la naturaleza y sus consecuencias colaterales irreversibles.
Queridos y sufridos amigos, solo unas letras para deciros que estoy de vuelta, creo que recuperado de mis males del cuerpo o del alma, que esos si que escuecen y no ceden ni con analgésicos del tipo i bu pro fe si que tanto se ha puesto de moda últimamente a raíz de la gripe que nunca existió, sino en los bolsillos de cuatro, o cinco o, tal vez ¿seis? Seis los Keys, o sino que se lo pregunten a las farmas ceuticas, que ni son de Ceuta ni les gusta la moda...
Os saludo desde la ausencia y me despido desde la presencia, desde estas desgraciadas líneas que me decidí a escribir una tarde de otoño mientras la hojas del desvencijado álamo que me acompaña cada vez que miro hacia el exterior, se rompen en el aire porque no quieren ser pasto de la mierda de cuatro perros.
Un abrazo y, si acaso, nos vemos...
Queridos y sufridos amigos, solo unas letras para deciros que estoy de vuelta, creo que recuperado de mis males del cuerpo o del alma, que esos si que escuecen y no ceden ni con analgésicos del tipo i bu pro fe si que tanto se ha puesto de moda últimamente a raíz de la gripe que nunca existió, sino en los bolsillos de cuatro, o cinco o, tal vez ¿seis? Seis los Keys, o sino que se lo pregunten a las farmas ceuticas, que ni son de Ceuta ni les gusta la moda...
Os saludo desde la ausencia y me despido desde la presencia, desde estas desgraciadas líneas que me decidí a escribir una tarde de otoño mientras la hojas del desvencijado álamo que me acompaña cada vez que miro hacia el exterior, se rompen en el aire porque no quieren ser pasto de la mierda de cuatro perros.
Un abrazo y, si acaso, nos vemos...
jueves, 11 de junio de 2009
TARDE EN EL AEROPUERTO
(Queridos y sufridos amigos. Os traigo este pequeño relato que escribí y publiqué el año pasado en otro portal. Los loros también nos hartamos de tanto volar. Preferimos, mayormente, un buen asado acompañado de gazpacho y vino de Somontano. Claro, luego te ven en la calle agitar las alas y se miran unos a otros como diciendo: "Y a este trastornado qué coño le pasa..."
Un abrazo)
Mi maleta a un lado. El portátil echando humo. Un repiqueteo del que es difícil evadirse y que va adueñándose sin remedio de todas las estancias de este aeropuerto. De este lugar perdido, oculto entre el follaje de la selva de los hombres.
La lluvia resbala por el cristal, por el cordón umbilical desde donde observo el ir y venir de los aviones, el lento baile deslizando sus panzas sobre las pistas. Huele a keroseno, a pizza, a perfume francés de mujer y de hombre, al cuero bien curtido de los zapatos "sebago" y a la alpaca de los trajes de mil euros.
La lluvia resbala por el cristal, por el cordón umbilical desde donde observo el ir y venir de los aviones, el lento baile deslizando sus panzas sobre las pistas. Huele a keroseno, a pizza, a perfume francés de mujer y de hombre, al cuero bien curtido de los zapatos "sebago" y a la alpaca de los trajes de mil euros.

Mientras, finalizo, imbuido de una torpe y anodina escritura, los últimos informes de las absurdas reuniones de trabajo que me han traído a este país. Levanto la cabeza para tomar algo del poco aire adulterado que queda en la estancia. Otros forasteros con parecidos trajes al mío, perfumes de leves variaciones que se confunden también con el mío y parecen pelearse por hacerse con el control de la madre de todas las esencias; otros con zapatos del mismo color que los míos - unos con cordones y otros sin ellos - con el mismo sentimiento de estar ya un poco hastiados de tantos kilómetros, de tanto cambio de hotel, de tantos saludos vacíos y sonrisas de "profident", de tantas personas como han pasado en cinco días por tu vida sin aportarte nada, rostros, palabras, palmadas que semejan traicioneros cuchillos clavándose en tu espalda, y universos que se
olvidarán apenas cinco minutos desde que se produzcan los encuentros. Otras personas, gemelas de mi existencia, pegadas a mí en estos incómodos asientos de las salas de embarque; pugnan conmigo para hacerse con el mejor aliento, con el mejor recuerdo, con el mejor pensamiento vago.
Aparece una pareja vestida de forma informal. Discuten acaloradamente. La mujer sostiene a su bebé sobre su pecho. El bebé llora desconsoladamente y sus llantos se hacen cargo de la estancia. Mis gemelos levantan nuevamente la mirada casi imperceptiblemente. Todo vuelve al primitivo orden.
Aparece una pareja vestida de forma informal. Discuten acaloradamente. La mujer sostiene a su bebé sobre su pecho. El bebé llora desconsoladamente y sus llantos se hacen cargo de la estancia. Mis gemelos levantan nuevamente la mirada casi imperceptiblemente. Todo vuelve al primitivo orden.

Han pasado varias horas. En el exterior los aviones prosiguen con sus rutinarias maniobras. Se ha hecho de noche. Ya no llueve. Es extraño que mi avión no haya sido ya anunciado - pienso - Miro a mi alrededor. Mis gemelos han desaparecido. Todo ha quedado en silencio, en un ordenado y turbador silencio. Me estiro sobre mi asiento. Compruebo las llamadas del móvil. Qué alivio - reflexiono - nadie se ha acordado de mi hoy. Siento la boca pastosa, como si me hubiera bebido "el nilo" la noche anterior. Pongo en orden mi cerebro, hasta donde llego no hubo fiesta de despedida, todo lo contrario, cena rápida en el hotel a base entrecot de goma al estilo de "quién sabe donde", agua y una fruta de cámara, seguramente española. Luego, hotel y sueño, mucho sueño mientras mis neuronas eran castigadas por "Gran hermano" versión francesa..
Me duele la cabeza. "Trabaja usted demasiado" - me susurró compasivo el médico de la empresa en el último chequeo -
Me causa sorpresa que las tiendas "dutty free" también estén cerradas y los bares vacíos y sin camareros. Como si hubieran lanzado una de esas bombas de neutrones que desintegran los seres vivos pero mantienen intactas las construcciones y enseres. Entonces ¿Porqué no he sido yo también abducido como el resto de mortales? Debajo del traje gris medio arrugado, ultrajado por los continuos cambios de hotel, mi piel parece arder, parece revelarse contra el tejido. Será el ácido úrico - autoindulgencia severa - A pesar de estos leves desajustes en mi organismo me siento un hombre nuevo, libre de competencia, inmerso en un nuevo orden, en el orden dictaminado por la soledad, por el silencio que llega después de tanto desajuste.
Me duele la cabeza. "Trabaja usted demasiado" - me susurró compasivo el médico de la empresa en el último chequeo -
Me causa sorpresa que las tiendas "dutty free" también estén cerradas y los bares vacíos y sin camareros. Como si hubieran lanzado una de esas bombas de neutrones que desintegran los seres vivos pero mantienen intactas las construcciones y enseres. Entonces ¿Porqué no he sido yo también abducido como el resto de mortales? Debajo del traje gris medio arrugado, ultrajado por los continuos cambios de hotel, mi piel parece arder, parece revelarse contra el tejido. Será el ácido úrico - autoindulgencia severa - A pesar de estos leves desajustes en mi organismo me siento un hombre nuevo, libre de competencia, inmerso en un nuevo orden, en el orden dictaminado por la soledad, por el silencio que llega después de tanto desajuste.
En medio de tanta cábala por mi repentino estado suena el teléfono móvil, el maldito teléfono móvil. Demasiado bonito para ser cierto - atino a balbucear - Pulso la tecla verde con desgana. Al otro lado descubro una voz archiconocida. La voz áspera, insuflada de seguridad de mi jefe. Todas las alertas se encienden. Abro los ojos. Donde había noche hay ahora un sol abrasador y en los asientos donde un rato antes mis gemelos repiqueteaban con fruición en dura competencia por ser el más rápido, ahora hay arena. Un gran desierto de arena que se extiende hasta donde llega mi miope mirada. Y donde deslizaban sus panzas de acero los aviones de forma aburrida, me han colocado un mar embravecido por la tramontana. ¿Qué extraños magos son capaces de alterar de esta manera mi decorado? Mi habitat natural de vida, de supervivencia. Deben ser obras del diablo - barrunto estupefacto, ajeno al discurso de mi superior -
- Ángel Luís, espabila..... ¿Estás escuchando lo que te digo, Ángel Luís? Que las vacaciones se han acabado, que mañana te espero en El Prat para el viaje a Milán a encontrarnos con los estúpidos esos del grupo Tutto Filo. Parece ser que se ha metido por medio tu amiguito Roger y solo tenemos esta oportunidad de contraofertar. ¿Me oyes Ángel Luís?
Una ola recién escapada de la tormenta acaricia mis pies desnudos. Será la última vez hasta dentro de....
- Te oigo
No quiero volver a quedarme dormido. Mis sueños son muy desagradables.
- Ángel Luís, espabila..... ¿Estás escuchando lo que te digo, Ángel Luís? Que las vacaciones se han acabado, que mañana te espero en El Prat para el viaje a Milán a encontrarnos con los estúpidos esos del grupo Tutto Filo. Parece ser que se ha metido por medio tu amiguito Roger y solo tenemos esta oportunidad de contraofertar. ¿Me oyes Ángel Luís?
Una ola recién escapada de la tormenta acaricia mis pies desnudos. Será la última vez hasta dentro de....
- Te oigo
No quiero volver a quedarme dormido. Mis sueños son muy desagradables.
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