
solo en tu perfume incrustado en mi piel
Y crecían mis besos, esos que no fueron,
como crece la tormenta,
como crecen las mentiras
Te amé un día que era anochecido,
un día que nunca existío
antes de que llegaran tus excusas,
antes de que brotara el sol

¿Porqué me enseñabas lo que nadie quiere enseñar?
¿Porqué me enseñabas cómo se ama al que no quiere amar?
Si ahora que nadie sonrié tras ese balcón,
tras esas cortinas, medio escondida,
Hasta los aullidos de los pájaros
parecen inventadas canciones de Serrat

Un día lancé dos mil pedradas a este cielo
no eran más ni eran menos, dos mil pedradas.
Y se perdían entre las alas de los mochuelos
Allá lejos... Muy lejos.
Y se fundieron entre la lumbre de lo imposible
Y llovió el viento amapolas
Y llovió el cielo aquello que yo más amaba
Un día lancé al cielo dos mil pedradas...

La llevaban en volandas, con su carita entelerida
sus ojos de almendra y sus cabellos negros
La llevaban en volandas, como en un presagio
Siendo todavía una niña,
Siendo aquella noche un presagio,
A que alumbrara sus ojos de almendra,
A que encendiera sus lacios cabellos
A que pusiera una sonrisa en su rostro de ángel
La llevaban en volandas, cuatros caballeros,
A que rozara sus labios agrietados
Siendo aquella noche un presagio,
A que nombrara su nombre
La virgen de Guadalupe
La llevaban en volandas, cuatro caballeros
Siendo aquella noche un presagio

(Dedicada a mi querido Buho real)
De esos ojos sabios,
Pequeños como océanos prisioneros,
Brotan guiños que parecen versos,
Florecen palabras igual que caricias
De esos ojos y de tus consejos
aprendí yo el nombre de las flores
y aprendí yo a ser un hombre
Sin dejar de ser niño
De tus silencio aprendí yo muchas cosas,
Otras me las enseñaste junto a los caminos que caminamos
Junto a las sendas donde nos detuvimos...